DINOSÁHARA
dinosaurios del Cretácico del Sáhara
dinosauria@dinosahara.com

 

 EL ENTORNO NATURAL

     Todas las evidencias geológicas y paleontológicas disponibles actualmente demuestran que durante el periodo Cretácico existió un complejo sistema fluvial que se extendía por todo el Sáhara y que debió contener una gran variedad de entornos que aún no se han estudiado en detalle, con grandes ríos que recorrían toda la región y daban lugar a lagunas, pantanos, marismas, deltas e incluso zonas de manglar. Algunas de estas masas de agua eran permanentes mientras que otras eran solo estacionales. Se tiene constancia además de varios episodios de avance y retroceso del mar, siendo a comienzos de la edad Albiense el momento de mayor bajada del nivel de las aguas y a finales de la Cenomaniense el de mayor subida, quedando incluso aislado temporalmente el Noreste del Sáhara del resto del continente. Estas condiciones un tanto inestables no parecen haber sido las mejores para el desarrollo de una gran vegetación terrestre pero si que resultaron muy favorables para la fauna acuática, a la que corresponden la inmensa mayoría de los fósiles que se encuentran hoy día, aunque tampoco impidieron la existencia de algunas coníferas de gran porte cuya madera silicificada abunda en ciertos yacimientos.

 

El desierto del Sáhara cerca de Ouarzazate (Marruecos)
El actual desierto del Sáhara cerca de Ouarzazate (Marruecos), imágen disponible bajo licencia CC BY-SA 2.5 vía Wikimedia Commons

 

     Es en ese mundo rebosante de agua y tan distinto del gran desierto de la actualidad en el que se desarrolla una variadad fauna de vertebrados e invertebrados. Ademas de dinosaurios se han recuperado restos de especies tanto terrestres como propias de aguas dulces y salobres, como cangrejos, anfibios, peces, tiburones, serpientes, tortugas, pterosaurios y cocodrilos. Suele tratarse de elementos desarticulados que en muchas ocasiones fueron transportados por las aguas y en el caso de los dinosaurios los hallazgos más frecuentes son dientes aislados.

 

MAPA DEL MUNDO HACE 100 MILLONES DE AÑOS

Mapa del mundo hace 100 millones de años

imágen obtenida del vídeo Plate Tectonics, Paleogeography, and Ice Ages, (Modern World - 540Ma) de Christopher Scotese

 

NIVELES MÁXIMOS DE SUBIDA Y BAJADA DEL NIVEL DEL MAR DURANTE EL CRETÁCICO EN EL NORTE DE ÁFRICA

Sahara, nivel máximo de regresión marina durante el Cretácico
NIVEL MÁXIMO DE REGRESIÓN (ALBIENSE)
Sahara, nivel máximo de regresión marina durante el Cretácico
NIVEL MÁXIMO DE TRANSGRESIÓN (CENOMANIENSE)

redibujado del original en Dinosaurs and other fossil vertebrates from fluvial deposits in the Lower Cretaceous of southern Tunisia (Benton et al, 1999),
el punteado indica las zonas inundadas (obsérvese como la parte occidental llegó a estar aislada del resto del continente)

 

     El estudio de los isótopos de oxígeno y carbono contenidos en los fósiles de la formación Kem Kem (Marruecos) permite obtener información sobre la ecología y fisiología de esta fauna, ya que sus cantidades y proporciones están determinadas por la temperatura corporal del animal, su dieta y la cantidad de agua ingerida y el origen de la misma (por ejemplo si procede de precipitaciones o de otra fuente, si es dulce o salada y si el animal pasa una parte significativa de su tiempo sumergido en ella o no), siendo independientes de factores como la dieta, el metabolismo o las condiciones de preservación. Esto ha permitido proponer que las condiciones ambientales fueron semejantes a las que hoy día encontramos en regiones tropicales y ecuatoriales con un clima árido o semiárido, alcanzándose una temperatura máxima de entre 21±2 y 34±2 grados y con sequías estacionales, aunque manteniendo siempre importantes cuerpos de agua.

     Este clima sería extensible a las otras formaciones del Norte del Sáhara (Chenini en Túnez y Bahariya en Egipto) que al encontrarse cerca de la costa tuvieron la influencia de sus aguas, que ayudan a suavizar las temperaturas. En cambio los yacimientos del Sur (Niger y Sudán) se encontraban mucho más alejados del mar y sus sedimentos indican que habrían sufrido un clima más riguroso.

 

ZONAS CLIMÁTICAS DEL MUNDO HACE 100 MILLONES DE AÑOS

Zonas climáticas del mundo hace 100 millones de años
imágen obtenida del vídeo Global Climate Change (540Ma to Modern) de Christopher Scotese
(más información en Some thoughts on Global Climate Change: The Transition from Icehouse to Hothouse)

 

     La vegetación también permite hacer deducciones sobre el clima reinante, existiendo en este aspecto dos zonas diferenciadas:

  • en Marruecos y Argelia la flora se compone helechos y gimnospermas (bennettitales, cícadas y coníferas más modernas, como xerófilas y ephedrales) en asociación con algunas angiospermas avanzadas
  • en el resto del Sáhara corresponde a helechos (como los géneros Alstaettia y Weichselia) y coníferas primitivas

     La única región actual en todo el mundo cuya vegetación es equivalente a la recuperada en Marruecos y Argelia serían las Islas Canarias, con un clima subtropical, árido y de temperaturas suaves como resultados de diversas corrientes marítimas y aéreas. En cuanto a las plantas de los demás países arrojan un resultado parecido y hablan de medioambientes cálidos y semiáridos, con alternancia de estaciones húmedas y secas. Vemos por tanto que esta línea de investigación arroja resultados semejantes a los anteriores en lo que se refiere al clima.

 

Weichselia reticulata
Weichselia reticulata, imágen del Grupo de Paleobotánica Ibérica

 

     Por último y en relación a la geología probablemente la mejor estudiada hasta el momento es la formación egipcia de Bahariya. Sus sedimentos indican la existencia de un mar epicontinental, que se caracterizan por ser masas de aguas tranquilas y poco profundas que inundan la costa continental. Pueden extenderse a lo largo de amplias zonas pero son mares estrechos, por lo que a diferencia de los mares abiertos son entornos de baja energía en los que las olas y las mareas resultan mucho más suaves. En el caso de Egipto sus playas tendrían además un grado de inclinación muy bajo, lo que permitió el desarrollo de una zona de manglares compuesta por una mezcla de llanuras de inundación, canales, lagunas costeras, arrecifes e islas barrera. Así lo apoyan también la existencia de icnofósiles como los skolithos, fósiles de cangrejos propios de estos ecosistemas y de plantas como Weichselia reticulata, un helecho arborescente con raices y hojas adaptadas a la vida en la costa.

 

cangrejo fósil de Bahariya
Cangrejo fósil de Bahariya, imágen extraída del artículo
Mangrove-dwelling crabs associated with dinosaurs from the Upper Cretaceous (Cenomanian) of Egypt

 

skolithos de Bahariya
Skolithos de Bahariya, túneles fósiles de gusanos procedentes de una antigua zona de oleaje,
imágen de Kenneth Lacovara

 

     El lugar actual más parecido en la actualidad está en extremo de la costa Sur de Florida, en Estados Unidos. Aquí el paisaje es un mosaico de llanuras inundadas, pequeñas playas, islotes, promontorios de manglares, canales y lagunas.

 

zona de manglares en Florida (Estados Unidos)
Manglares semejantes a este de Florida (Estados Unidos) existieron en la costa de Egipto hace 100 millones de años,
imágen bajo dominio público disponible en Wikimedia Commons

 

 ¿UN ECOSISTEMA DESEQUILIBRADO?

     Todos esos fósiles nos ayudan a conocer el pasado del Sáhara pero también plantean nuevas preguntas y hay una de ellas que resulta especialmente llamativa. El número de restos de dinosaurios carnívoros recuperados en la formación Kem Kem de Marruecos supone alrededor del 70%, con especies que se encuentran entre las de mayor tamaño del mundo, mientras que solo el 30% restante corresponde a dinosaurios herbívoros. Estos porcentajes resultan totalmente desconocidos en cualquier otro lugar del mundo, siendo lo habitual una proporción de 10:1 en favor de los herbívoros (por ejemplo en la famosa formación norteamericana Hell Creek de finales del Cretácico solo el 7% son depredadores y sus presas potenciales contituyen el 93%). De hecho se pueden encontrar a la venta multitud de dientes de Spinosaurus o Carcharodontosaurus pero resultado más complicado si se buscan restos de saurópodos e imposible en el caso de los ornitópodos.

 

Porcentajes de vertebrados en Kem Kem
gráfico elaborado con los datos que se ofrecen en los siguientes artículos:
- Unbalanced food web in a Late Cretaceous dinosaur assemblage (E. Läng et al, 2013)
- A surfeit of theropods in the Moroccan Late Cretaceous? (McGowan and Dyke, 2009)

 

     ¿Cuál puede ser el motivo para esta aparente inversión de las proporciones?. Se han ofrecido dos posibles explicaciones para ello y son las siguientes:

 

A) RECOLECCIÓN SELECTIVA

     Los restos de dinosaurios carnívoros son más llamativos y resultan más valorados por parte de los coleccionistas particulares. Teniendo en cuenta que los fósiles son habitualmente extraídos por los habitantes locales para luego ponerlos a la venta resulta fácil imaginar que simplemente seleccionan solo los restos más completos y especialmente piezas como dientes y garras de estos depredadores. Esto tendría como resultado que los fósiles de dinosaurios herbívoros y de cualquier otro animal resultarían ignorados, dando así la falsa impresión de que son menos frecuentes de lo normal. Estos depredadores reemplazaban además su dentición a lo largo de toda su vida, por lo que un único individuo produciría un gran número de dientes, que son precisamente las piezas más comunes en las tiendas especializadas.

     Algunos estudios han intentado determinar si esto es real mediante una comparativa entre los fósiles disponibles en el mercado y los recogidos por científicos de forma sistemática, viendo si las proporciones en unas muestras y otras son semejantes. Los resultados indicarían que efectivamente puede existir una cierta desviación en favor de los fósiles de carnívoros pero que realmente son más numerosos de lo habitual y especialmente los de espinosaúridos.

 

Porcentajes de vertebrados en Kem Kem presentes en las tiendas y los yacimientos
gráfico elaborado con los datos ofrecidos en el artículo "A surfeit of theropods in the Moroccan Late Cretaceous?" (McGowan and Dyke, 2009)

 

     Resultados semejantes se pueden obtener del estudio de las huellas fósiles, entre las que abundan las de dinosaurios terópodos, son muy raras las de saurópodos y resultan excepcionales las de ornitópodos, con apenas un par de ejemplares que puedan ser atribuìdos a este grupo.

 

icnitas de dinosaurios terópodos indeterminados
icnitas de dinosaurios terópodos indeterminados, imágen obtenida del artículo
Dinosaur Footprints and Other Ichnofauna from the Cretaceous Kem Kem Beds of Morocco
(barra de escala = 10 centímetros)

 

B) ESPECIALIZACIÓN Y REPARTO DE RECURSOS

     Tanto en Níger como en Marruecos y Egipto se han recuperado los restos del mismo trío de grandes dinosaurios carnívoros formado por Carcharodontosaurus, Spinosaurus y un abelisaúrido, aunque los de Níger se clasifican actualmente como especies diferentes a las de los otros dos países. Así por ejemplo Carcharodontosaurus saharicus y Spinosaurus aegyptiacus se han identificado con seguridad en Marruecos y Egipto, mientras que en Níger se han recuperado los fósiles de Carcharodontosaurus iguidensis y una especie sin determinar de Spinosaurus. Esto puede deberse a una ligera diferencia de edad entre los afloramientos de un lugar y otro, a la existencia de algún mar epicontinental que actuase como barrera entre el Norte del Sur o simplemente a que el registro conocido esté incompleto y dicha clasificación no resulte ser correcta. En cualquier caso en los yacimientos contemporáneos de Brasil se encuentra ese mismo conjunto de espinosáurido, carcharodontosáurido y abelisáurido, lo que hace pensar que por tanto este fue un patrón habitual y que estos tres tipos de depredadores convivieron en una región muy amplia. En Argentina los depósitos de la misma época contienen también restos de carcharodontosáuridos y abelisáuridos pero hasta la fecha no se conocen fósiles de espinosaúridos.

     Para que tantos depredadores coexistieran de una manera sostenible, sin competir directamente entre ellos, debieron explotar recursos diferentes y/o habitar entornos distintos. Así por ejemplo estudios realizados sobre la distribución de la fauna de Túnez proponen una separación espacial y temporal de sus dinosaurios, distinguiéndose una llanura fluvial más antigüa en un entorno árido de clima estacional ocupada por carcarodontosaúridos, abelisaúridos, rebaquisaúridos y titanosaúridos; los espinosaúridos habrían habitado posteriormente en una zona de estuario para la que no se conocerían otros dinosaurios. En cambio en el caso de la formación Kem Kem se distinguen dos unidades diferentes pero hasta la fecha no hay ningún estudio que haya determinado si la fauna de ambas es la misma o si realmente hay especies que pertenezcan solo a una u otra. Harían falta trabajos adicionales sobre éste y el resto de yacimientos del Sáhara para contrastar esta idea.

 

Carcharodontosaurus saharicus
Carcharodontosaurus saharicus,
imágen de Nobu Tamura disponible bajo licencia CC-BY-SA-3.0. vía Wikimedia Commons
diente de Carcharodontosaurus saharicus
Carcharodontosaurus saharicus, diente completo
(imágen disponible bajo licencia CC-BY-2.0. vía Wikimedia Commons)

 

     Además es posible que atacaran un tipo u otro de presa dependiendo de sus características anatómicas, que muestran claras diferencias especialmente en relación al tamaño corporal y las morfologías dentales y craneales. Así animales como el descomunal saurópodo Paralititan stromeri de Egipto y otros titanosauriformes indeterminados pero también de gran tamaño (se conoce por ejemplo una vértebra procedente de Kem Kem que representaría un ejemplar de unos 25 metros de longitud) pudieron ser el sustento de los gigantescos terópodos carcarodontosaúridos. Dotados de grandes dientes planos y bordes serrados, semejantes a grandes cuchillos, se ha propuesto que no serían tan resistentes como los de los grandes tiranosaúridos del Hemisferio Norte, de sección redondeada y capaces de perforar grandes huesos. Quizás mientras que estos últimos fuesen capaces de sujetar a sus presas los carcarodontosaúridos usaran otra estrategia diferente, como realizar grandes y profundos cortes para luego mantenerse a distancia esperando que sus colosales presas se desangraran y debilitaran antes de darles el golpe de gracia.

     En el caso de los abelisaúridos encontramos especies que comprenden desde los dos hasta los ocho metros de longitud. Como es habitual se trata de restos aislados e incompletos pero que demuestran que estos animales fueron siempre mucho más pequeños que los carcarodontosaúridos, además de estar dotados de cráneos más cortos y altos, dientes proporcionalmente pequeños y extremidades anteriores diminutas. Por todo ello es razonable suponer que atacaran a presas menores, quizás ornitópodos y saurópodos de medianas dimensiones.

 

Rugops primus, aspecto en vida
Rugops primus, silueta con los elementos del holotipo
Rugops primus, terópodo abelisaúrido del Cretácico Superior (Cenomaniense) de la formación Echkar (Níger)
  • arriba, restos conocidos sobre una silueta del animal (imágen de Crizz30 disponible bajo licencia CC-BY-SA-4.0 vía Wikimedia Commons)
  • a la izquierda, aspecto en vida (imágen de Nobu Tamura disponible bajo licencia CC-BY-2.5 vía Wikimedia Commons)

Kryptops palaios
Kryptops palaios
Kryptops palaios, terópodo abelisaúrido del Cretácico Inferior (Aptiense-Albiense) de la formación Elrhaz (Níger)
  • arriba, restos conocidos sobre una silueta del animal (imágen de Nobu Tamura disponible bajo licencia CC-BY-3.0 vía Wikimedia Commons)
  • a la derecha, aspecto en vida (imágen de Nobu Tamura disponible bajo licencia CC-BY-3.0 vía Wikimedia Commons)

 

     Por último y en referencia a los espinosaúridos su anatomía es una la de más estudiadas en los últimos tiempos, dando origen a hipótesis llamativas y también muy discutidas, tanto que merece verlo en detalle en su propio apartado.

 

 UN DINOSAURIO SORPRENDENTE


     La presencia de extensos cuerpos de agua habitados por grandes peces y tiburones, algunos de varios metros de longitud como Hybodus y Mawsonia, pudo permitir a los espinosaúridos ser depredadores piscívoros. Prueba indirecta de ello podría ser el que los restos de estos animales se encuentran siempre asociados a depósitos de origen fluvial, lacustre o costero. Además sus peculiares cráneos presentan diversas adaptaciones semejantes a las de los cocodrilos:
  • un hocico largo y bajo dotado de una roseta terminal tanto en la mandíbula superior como en la inferior, con dientes subcilíndricos, sin apenas bordes serrados, espaciados y contrapeados para atrapar y sujetar el cuerpo resbaladizo de los peces
  • un paladar secundario y aberturas nasales pequeñas y desplazadas a la zona posterior del cráneo para poder comer y respirar incluso estando casi completamente sumergido

 

Spinosaurus aegyptiacus y fauna contemporánea
Spinosaurus aegyptiacus y fauna contemporánea a escala con un ser humano:
01- Apertotemporalis baharijensis 02- Lepidotes sp.
03- Bawitius bartheli 04- Polycotylidae incertae sedis
05- Mawsonia libyca 06- Neoceratodus africanus
07- Retodus tuberculatus 08- Paranogmius doederleini
09- Onchopristis numidus 10- Spinosaurus aegyptiacus
11- Schizorhiza stromeri 12- Squalicorax baharijensis
13- Cretolamna appendiculata 14- Asteracanthus aegyptiacus

(imágen disponible bajo licencia CC-BY-4.0 vía Wikimedia Commons)

 

     El holotipo de otro espinosaúrido, Baryonyx walkeri, ofrece más pistas sobre la alimentación de estos depredadores puesto que contiene en el área abdominal escamas de peces parcialmente digeridas que apoyarían esta idea de la dieta piscívora, aunque también se han hallado restos de una Iguanodon juvenil. Otro dato interesante procede esta vez de Brasil, en donde se han recuperado unas vértebras cervicales de pterosario que presentan un diente de espinosaúrido incrustado. Es imposible saber si esto supone que el uno fue cazado por el otro o si ya estaba muerto, pero al menos indicaría que los espinosaúridos eran animales oportunistas que no rechazaban la carroña, tal y como hacen también los cocodrilos actuales.

     Otra línea de análisis ha sido el antes mencionado estudio de la composición química de los fósiles de Marruecos y cuyos resultados muestran lo siguiente:

  • cocodrilos y tortugas fueron, como era de esperar, animales semiacuáticos
  • los dinosaurios terópodos y saurópodos por contra eran plenamente terrestres
  • los espinosaúridos presentan valores similares a los animales acuáticos o semiacuáticos tanto de comunidades fósiles como actuales, como cocodrilos, tortugas e hipopótamos, siendo menores que los de animales puramente terrestres

 

mandíbula de Spinosaurus aegyptiacus
Spinosaurus aegyptiacus, mandíbula superior en vistas lateral (A), frontal (B), ventral (C) y dorsal (D)
(obsérvense el extremo del hocico en forma de roseta dotada de grandes dientes y cubierto de forámenes, imágen bajo dominio público extraída del artículo
Morphofunctional analysis of the quadrate of Spinosauridae and the presence of Spinosaurus and a second Spinosaurine Taxon in the Cenomanian of North Africa)

 

dedo del pie de Spinosaurus aegyptiacus
Spinosaurus aegyptiacus, dedo del pie (obsérvese la garra aplanada)
imágen de Bramfab disponible bajo licencia CC BY-SA 4.0 vía Wikimedia Commons

 

     El descubrimiento por parte de Nizar Ibrahim y su equipo de los restos más completos conocidos hasta ahora de Spinosaurus aegyptiacus le ha llevado a proponer, provocando una polémica considerable, que sus proporciones corporales son las de un dinosaurio con capacidad para nadar y llevar un estilo de vida semiacuático, el primero conocido, apuntando las siguientes características anatómicas:

  • el extremo del hocico presenta forámenes semejantes a los que en los cocodrilos alojan los órganos que detectan los cambios de presión que se producen en el agua al pasar otros animales
  • las vértebras dorsales y cervicales son relativamente largas, de manera que la parte anterior del cuerpo resulta de mayor longitud que la posterior y el centro de gravedad se adelanta, lo que obligaría a Spinosaurus a caminar a cuatro patas en tierra firme pero sería de utilidad para nadar manteniendo el cuerpo horizontal
  • las vértebras caudales por contra son relativamente cortas y flexibles en sentido lateral, lo que permite usar la cola para impulsarse dentro del agua
  • las extremidades anteriores presentan una musculatura desarrollada y las manos son más largas que en otros espinosaúridos, características de utilidad para atrapar y manipular peces
  • las extremidades posteriores son proporcionalmente cortas, con un fémur más corto que la tibia y con musculatura semejante a la de los mamíferos acuáticos que se propulsan en el agua con las patas traseras
  • los pies presentan falanges aplanadas y un dedo I proporcionalmente largo y robusto, lo que recuerda a los de las aves que viven en las orillas y no pueden posarse en las ramas
  • la densidad ósea es un 30-40% mayor que en los demás terópodos incluyendo espinosaúridos anteriores, algo necesario para poder sumergirse con menos esfuerzo

 


Spinosaurus aegyptiacus, neotipo descubierto por Ibrahim et al (en rojo los restos recuperados, imágen bajo dominio público extraída del artículo
Morphofunctional analysis of the quadrate of Spinosauridae and the presence of Spinosaurus and a second Spinosaurine Taxon in the Cenomanian of North Africa)


Spinosaurus aegyptiacus en posición de natación,
imágen de ДиБгд disponible bajo licencia CC BY-SA 4.0 Wikimedia Commons

 
     El hecho de que Spinosaurus tuviese que utilizar las manos para caminar supone que sería también el primer dinosaurio carnívoro cuadrúpedo conocido y además plantea una nueva pregunta: ¿cómo apoyaba las manos al caminar, teniendo en cuenta que la muñeca de los terópodos no era adecuada para poder soportar peso?. Hay dos posibilidades para ello, que usara los nudillos al estilo de un gorila o que se apoyara sobre la palma de la mano, a la manera de un león marino. Actualmente existen defensores tanto de una idea como de la otra que aportan detalles anatómicos para demostrar que su idea es la correcta, habrá que esperar futuros estudios que permitan aclararlo.

     Por otro lado existen diversos estudios centrados en la anatomía craneal de los espinosaúridos que apuntan las siguientes propiedades biomecánicas:

  • Rayfield et al han llegado a la conclusión de que el cráneo de Baryonyx es mofológica y funcionalmente análogo al de los cocodrilos con hocico tubular, como el gavial, cuya dieta es fundamentalmente piscívora. Así el paladar secundario proporcionaría resistencia contra las fuerzas de flexión (en los cocodrilos de hocico ancho como el aligator ayuda sin embargo a contrarestar las fuerzas de torsión) y la reducción de la fenestra anteorbital (la abertura craneal situada por delante de la del ojo) junto con el desplazamiento de las fosas nasales ayudaría también a absorver el estrés que de otra manera se acumularía en esas zonas del hocico.
  • Hendrickx et al han llevado a cabo un análisis morfofuncional del hueso cuadrado, que es aquel que forma la articulación del cráneo con la mandíbula, y proponen que cuando ésta última bajaba sus dos ramas se separaban lateralmente, algo que facilitaba el que estuvieran unidas por tejido conectivo, aumentando así la amplitud de la boca de forma semejante a los pelícanos y posibilitando la ingesta de grandes presas

 


Spinosaurus aegyptiacus, reconstrucción del cráneo
con las mandíbulas cerradas (A) y abiertas con el mayor ángulo posible (B), "q" indica el hueso cuadrado;
aspecto del animal sumergido y preparado para pescar (C); imágen bajo dominio público extraída del artículo
Morphofunctional analysis of the quadrate of Spinosauridae and the presence of Spinosaurus and a second Spinosaurine Taxon in the Cenomanian of North Africa)

 
     R. Vullo y colaboradores destacan la semejanza entre el cráneo de los espinosaúridos y las anguilas de la familia Muraenesocidae, depredadores que habitan en los fondos blandos de los estuarios de aguas salobres en regiones tropicales y subtropicales, a una profundidad de hasta 100 metros. Estos peces presentan un cráneo comprimido mediolateralmente, con mandíbulas alargadas y dotadas de una roseta terminal provista de grandes dientes. Inmediatamente detrás existe una muesca en la mandíbula superior en la que encajan al cerrar la boca unos grandes dientes de la mandíbula inferior. Estas características son derivadas con respecto a la morfología general de grupos hermanos y resultan las más apropiadas para morder y agarrar presas escurridizas en ambientes de baja luminosidad. Además disponen de una serie de sensores de presión en la línea media de su cabeza que ayudan a descubrir la presencia de presas potenciales, principalmente peces y crustáceos.

 

comparativa entre un espinosáurido y un congrio picudio
Cráneo y cabeza de un congrio picudo (Muraenesox bagio) y un espinosaúrido (Baryonyx walkeri),
imágen bajo dominio público extraida del artículo
Convergent evolution of jaws between spinosaurid dinosaurs and pike conger eels

 
     Con respecto a la llamativa vela dorsal de Spinosaurus la interpretación tradicional ha sido de la que ayudaría a regular la temperatura corporal al incrementar su superficie, de manera que situada perpendicularmente a los rayos de sol ayudaría a calentar al animal y en posición paralela a los mismos provocaría su enfriamiento. Estructuras similares son conocidas en otros grupos de dinosaurios contemporáneos (como el ornitópodo Ouranosaurus y el saurópodo Rebbachisaurus, ambos también de África) y coinciden además con una época de calentamiento global que comenzó en el límite Barremiense-Aptiense y se extendió hasta el Santoniense-Campaniense. Otra hipótesis clásica es la que propone que no se trataría de una vela cubierta de piel si no de una joroba en la que almacenar grasas. Ibrahim y su equipo consideran, tras estudiar la microestructura de las vértebras que la componen, que estaba cubierta de piel y servía únicamente como una estructura de exhibición, descartando esas propuestas anteriores: no podría funcionar como termorregulador puesto que carece de vasos sanguíneos y tampoco podría constituir la base para una joroba que almacenase grasa porque su estructura no es la adecuada, siendo semejante a la cresta dorsal de animales como el camaleón, que la usan solo con dicha finalidad. Una nueva hipótesis destaca su forma cuadrada y la compara con la gran aleta dorsal del pez vela, de la que sería análoga en su función hidrodinámica:

  • Estos peces son rápidos nadadores que recogen la vela dorsal para reducir la fricción y aumentar la velocidad, pero también grandes depredadores que usan rápidos movimientos de la cabeza para herir o matar con el pico a sus presas, momento en el que la vela dorsal permanece extendida para contrarrestar la fuerza de rotación que se genera en dirección contraria al golpe, ayudando así a mantener la estabilidad. La vela también permite aparentar mayor tamaño y ayuda a asustar y concentrar a sus presas en un mismo punto, lo que aumenta la efectividad del ataque posterior (algunos tiburones utilizan sus largas colas para golpear el agua y obtener el mismo resultado).
  • Spinosaurus pudo bucear de una manera similar, impulsándose con movimientos ondulatorios de su cuerpo y su cola larga y flexible, usando su gran vela dorsal y sus pies provistos de membranas para maniobrar con precisión, atacando a sus presas con rápidos movimientos de la cabeza y de las grandes garras de las manos gracias a la gran musculatura de su pecho y cuello. Además el hecho de sumergiese la gran vela le podría permitir pasar desapercibido para las posibles presas de tierra firme y atacarlas mediante emboscadas, a la manera de los cocodrilos.

 

Spinosaurus aegyptiacus en posición de natación
Spinosaurus aegyptiacus sumergido al acecho (a), y comparado con un pez vela (b) en posición de buceo (c),
imágen bajo dominio público extraida del artículo The riddle of Spinosaurus aegyptiacus

 
     Por último apuntar una contradicción del registro fósil en relación a los espìnosaúridos. Los dientes son frecuentes en algunos yacimientos pero otro tipo de fósiles resultan muy raros, limitándose la mayoría de las veces a fragmentos mandibulares. Si estos animales llevaban una forma de vida semiacuática podría esperarse lo contrario por ser un entorno propicio para la fosilización. Quizás eran animales genuinamenmte raros y que resultaran difíciles de encontrar, o quizás es que necesitaran de un entorno muy específico y por tanto ocupaban únicamente puntos concretos de la región. Siguiendo con ese razonamiento la abundancia de restos dentales estaría motivada porque, como se ha mencionado antes, los dinosaurios producían dientes nuevos durante toda su vida, desechando continuamente los viejos. De esta manera un solo animal podría dar lugar a un gran números de dientes que además son más resistentes que los huesos, teniendo más ocasiones gracias a ambos factores de que al menos una parte acabara fosilizando.

 

 DINOSAURIOS HERBÍVOROS


     Todos los restos de saurópodos del Cretácico Medio de África pertenecen a dos grupos concretos, el de los rebaquisaúridos (siendo Rebbachisaurus el género mejor conocido) y el de los titanosaúridos (como Paralititan). Analizando el registro de ambos los rebaquisaúridos parecen estar restringidos al noroeste del continente y no se les encuentra más allá de Níger, perteneciendo sus restos más recientes al Cenomanense. Los titanosaúridos son conocidos en cambio en toda África y sobrevivieron hasta finales del Cretácico. Esta diferencia en la distribución de ambos grupos podría deberse a diferentes factores:
  • Una posibilidad sería la de que los titanosaúridos también estuvieran restringidos geográficamente y que realmente no exista una relación cercana entre las especies de la región noroeste (quizás más próximas a las formas de Laurasia) y las del resto del continente (que estarían emparentadas con especies de Gondwana). La subida del nivel del mar a mediados del Cretácico descrita al comienzo de esta sección habría actuado como barrera entre ambas regiones, evitando las migraciones de una a otra hasta el Coniaciense, momento en el que los rebaquisaúridos ya se habían extinguido. Existen ciertas diferencias también entre algunas especies de cocodrilos y peces que apoyarían esta hipótesis pero que podrían en realidad entre el Norte y el Sur, en lugar de entre el Noroeste y el resto de África. Serán necesarios detalles adicionales que permitan saberlo con certeza.
  • Otra opción es que los rebaquisaúridos fuesen animales menos tolerantes a los cambios medioambientales, requiriendo de unas condiciones más específicas que las de los titanosaúridos e impidiendo así que se extendieran por cualquier región que no las reuniera.
  • Por último no se puede descartar que todo sea producto de las imperfecciones del registro fósil y realmente tanto rebaquisaúridos como titanosaúridos ocuparon todo el continente africano. Futuros descubrimientos de rebaquisaúridos fuera de la zona nosoreste probarían esta idea.

aspecto de Paralititan strommeri en vida
Paralititan strommeri en vida,
imágen de Dmitry Bogdanov disponible bajo licencia CC-BY-3.0 vía Wikimedia Commons

aspecto de Jobaria tiguidensis en vida
Jobaria tiguidensis en vida,
imágen de Steveoc disponible bajo licencia CC BY 2.5 vía Wikimedia Commons

     Un problema interesante que plantea la presencia de animales hervíboros de gran tamaño es que habitaron en una región con unas condiciones que no parecen las más apropiadas parra ellos. El clima semiárido y la vegetación poco abundante no parece que pudieran ofrecer los recursios necesarios para su superviviencia, quizás futuras evidencias ayuden a buscar también una explicación para este punto.

 

vértebra de un colosal saurópodo titanosaurio recuperada en Kem Kem
Vértebra de un colosal saurópodo titanosaurio recuperada en Kem Kem, imagen extraída del artículo
Evidence of a derived titanosaurian (Dinosauria, Sauropoda) in the “Kem Kem beds” of Morocco, with comments on sauropod paleoecology in the Cretaceous of Africa, Ibrahim et al (2016)

 

DINOSÁHARA - dinosaurios del Cretácico del Sáhara (dinosauria@dinosahara.com)